Tercer Sistema, Tercer Sector o Economía Social

Tanto en los ecosistemas naturales como en los grupos humanos se establecen entre sus componentes relaciones solidarias o de cooperación y relaciones antagónicas o de competencia. Las relaciones de competencia son dominantes cuando los ecosistemas y grupos humanos están poco evolucionados o han sufrido algún tipo de crisis, por el contrario en la medida que van alcanzando su madurez, van primando las relaciones de solidaridad y cooperación.

Las especies e individuos con más capacidad de cooperación con el resto de componentes del sistema, que establecen un mayor número de conexiones y son capaces de soportar las mayores variaciones del sistema, son las que tienen mayores posibilidades de supervivencia y por tanto de perpetuarse. Su flexibilidad y tolerancia las hace adaptativas y duraderas.

A nivel social ocurre lo mismo, las personas, colectivos y grupos humanos con mayor capacidad de cooperación entre ellos y con la naturaleza, son los más tolerantes y con mayor posibilidad de permanecer a lo largo del tiempo.

El Tercer Sector o Economía Social, surge como ámbito solidario para la cooperación entre las personas y colectivos en la actividad para la resolución de las necesidades humanas, pudiendo ofrecer también un ámbito más propicio de relaciones de cooperación con la naturaleza.


EL TERCER SISTEMA COMO MARCO DE REAPROPIACIÓN Y AUTOGESTIÓN DE NUESTRO TRABAJO
Los seres humanos sentimos que tenemos muchas necesidades. Algunas son necesidades reales:

Unas se llaman Primarias porque son básicas para sobrevivir como individuos:
Respirar aire en una atmósfera limpia. 
Beber agua potable. 
Comer alimentos saludables. 
Descansar, Dormir, Seguridad y Cobijo en un hábitat saludable. 
Evacuar residuos 

Y otras Secundarias pero imprescindibles para el pleno desarrollo de las potencialidades humanas:
Expresión, comunicación e interacción a nivel creativo, mental, afectivo, sexual y espiritual con otros seres humanos. 
Crecimiento y evolución personal. 
Participación y cooperación social, cultural y política. 
Etc. 


Pero también hay otras que son necesidades artificiales, fruto de la manipulación de que somos objeto las personas en nuestra sociedad, aprovechando nuestras carencias y necesidades reales no satisfechas en nuestra infancia.

El fin es que consumamos de forma voraz e insaciable, bienes y servicios cada vez más superfluos, sintéticos y perjudiciales para nuestra salud, la del Planeta y en definitiva para nuestro bienestar y calidad de vida.

“Cuanto más mejor” es el Gran Dios que gobierna nuestra vida, la cual se transforma de esta manera, en una carrera sin fin hacia ninguna parte, que nos impide gozar de lo pequeño, lo cotidiano, verdaderamente bello y vital.

La acumulación de riqueza, bienes, poder (político y /o económico) y otras necesidades artificiales, ocultan a nuestros ojos nuestra necesidad de amor, aceptación, apoyo, comprensión, así como de expresión y comunicación, etc., etc.

Esta ocultación impide su toma de conciencia como primer paso para su verdadera satisfacción.

 

A pesar de nuestra desconfianza, miedos e inseguridades, la Naturaleza nos ofrece todos los recursos necesarios, para satisfacer nuestras necesidades básicas:

El aire, el sol, el agua, el suelo y la Diversidad Biológica de las comunidades bióticas (organismos microscópicos, plantas y animales).

Estos elementos interactúan y constituyen los Ecosistemas Naturales en los cuales se desarrollan todos los procesos geobiológicos.

Además nos organizamos en sociedades como medio para satisfacer mejor nuestras necesidades, desarrollando así otros recursos, materiales y humanos:
Sanitarios. 
Educativos 
Culturales. 
Sociales, etc... 
Mediante la organización social, hemos desarrollado también los ecosistemas culturales, los cuales están configurados según nuestras necesidades y los recursos tecnológicos propios de cada momento histórico. En estos ecosistemas artificiales vivimos la mayoría de las personas, desarrollando actividades.

Se podrían agrupar en:
Ecosistemas urbanos 
Ecosistemas Agrarios y /o ganaderos 
Ecosistemas Industriales. 
En muchas ocasiones se solapan uno con otro.

Actualmente, para satisfacer adecuadamente todas nuestras necesidades reales, necesitamos cooperar y poner en marcha soluciones solidarias y recursos colectivos, incluso para las más básicas, como puede ser la de respirar un aire limpio.


EL TERCER SISTEMA O ECONOMÍA SOCIAL COMO MARCO SOLIDARIO
La ideología que ha ido dando forma a la Economía Social o Tercer Sector hunde sus raíces en el pensamiento autogestionario de los precursores del Socialismo Utópico y del Anarquismo.

Las graves consecuencias sociales producidas por la Revolución Industrial, generaron movimientos asociativos para hacerles frente, desde las cajas de resistencia para subsistir en los momentos de huelga o de calamidad a las mutualidades, sindicatos, cooperativas, etc., fueron formulas que fueron surgiendo como formas organizativas de la clase obrera primero y del conjunto de la sociedad civil después, para satisfacer las nuevas necesidades sociales, dando lugar al Tercer Sector.

Este surge de la confluencia de dos movimientos sociales:
Como fruto de las luchas de los movimientos obrero y otros sectores ciudadanos y populares. 
Como evolución de los primeros sistemas de caridad y ayuda mutua. 
En el primer tercio del siglo XIX comienza a utilizarse en Francia la expresión “Economía Social”.

Muchos autores consideraron la Economía Social como el Tercer Gran Sector de la Economía, entre la Economía Capitalista y el Sector Público, considerando además que supera el antagonismo entre la economía (propiedad privada y ánimo de lucro) y lo social (las necesidades básicas de la población).

Después de una época en desuso, vuelve a resurgir el término de Economía Social en la década de los 70, de la mano de un desarrollo creciente de nuevas formas de organización y participación económica y social.

En la última década del siglo XX y primeros años del siglo XXI, ha comenzado a generalizarse el uso indistinto del término Economía Social, Tercer Sector o Tercer Sistema.

En 1997 La Unión Europea puso en marcha un Programa Piloto específico, denominado “Tercer Sistema y Empleo”, reconociendo la gran capacidad de creación de empleo del Tercer Sistema.

Últimamente observamos un interés creciente por la Economía Social o Tercer Sector, debido a que juega un papel cada día más importante en la producción total de bienes y servicios, especialmente en algunos sectores en los que tanto la iniciativa pública como la privada con ánimo de lucro, se quedan cortas y no llegan a cubrir las nuevas necesidades sociales.

El creciente interés, también está motivado por las formas democráticas y participativas de gestión y de organización, lo cual resulta paradójico en el contexto social y político mundial de progresiva degradación de las formas de hacer y las instituciones democráticas , que sustituyen la participación por la delegación y representación, argumentando criterios de eficiencia, pragmatismo, tecnificación y especialización.

La Economía Social o Tercer Sistema engloba un conjunto de fórmulas jurídicas: Asociaciones, Fundaciones, Mutualidades, Empresas (Cooperativas, Sociedades Laborales. Trabajador@s Autónom@s etc.).

Todas estas formas tienen en común, el que tanto la capacidad de decisión como los beneficios están en manos de l@s trabajador@s y no se produce plusvalía.

Estas formas de hacer, pueden servir de instrumentos personales y/o colectivos para la resolución de nuestras necesidades reales y hacer frente a la presente ofensiva del Neoliberalismo, que secundada por amplios sectores de la socialdemocracia y unida a la actual crisis energética, ambiental y económica, van a rematar al maltrecho Estado del Bienestar y con él a los logros conseguidos por el movimiento obrero y popular durante los últimos doscientos años.

El Tercer Sector potencia un marco de convivencia y de relación entre los seres humanos y con la naturaleza, más igualitario, cooperativo y solidario, frente a la rapacidad depredadora de las empresas y sociedades capitalistas, cuyos trabajadores no participan en la propiedad ni tienen capacidad de decisión.

El Tercer Sistema cumple importantes funciones sociales, especialmente como elemento redistributivo, así como de integración y cohesión social.

Estas funciones son reconocidas por la mayoría de los políticos, incluso los neoliberales más conservadores, los cuales saben que el Tercer Sistema es un instrumento que aumenta la capacidad de adaptación del sistema económico a las fluctuaciones del mercado, actuando como mecanismo de regulación.


TERCER SISTEMA, TRABAJO Y ALIENACIÓN
En el Modo de Utilización de los Recursos de las Sociedades Recolectoras y Cazadoras se desarrollaron numerosas formas, algunas muy distintas entre si, adaptadas a las condiciones de cada zona, para procurarse los recursos necesarios para satisfacer todas sus necesidades.

En estas sociedades la humanidad trabajaba y producía para satisfacer solidariamente las necesidades primarias del conjunto de la población.

Los territorios y recursos gestionados por dichas sociedades recolectoras son invadidos una y otra vez, para apropiarse de sus recursos, incluidos los recursos humanos, en principio las mujeres, por su capacidad reproductora y posteriormente los hombres como fuerza de trabajo gratuita (esclavitud).Se inician así las primeras formas de propiedad privada, así como de sometimiento y explotación de otros pueblos, que generaron el poder necesario para el mantenimiento, consolidación y expansión del Patriarcado.

El Trabajo nace con el Sistema Patriarcal, al producirse el cambio en el Modo de Utilización de los Recursos con la extensión de la dominación de las sociedades campesinas y ganaderas.

El Judaísmo aporta la justificación ideológica recogida en el Génesis con la maldición divina: ”Ganarás el pan con el sudor de tu frente” consolidándose y extendiéndose con el Cristianismo, como justificación ideológica de la apropiación de la fuerza de trabajo ajena (esclavitud y trabajo asalariado).

El Modo Industrial de Utilización de los Recursos acabó con la esclavitud, debido a sus necesidades de mano de obra cualificada y voraz consumidora de productos innecesarios.

Desde el comienzo del Sistema patriarcal hasta las Sociedades Industriales el pueblo trabaja también para satisfacer las necesidades artificiales de las élites dominantes.

Pero con el Sistema de Gestión de los Recursos de las Sociedades Industriales y todavía más acentuado en las Post-Industriales, se trabaja y se produce no para satisfacer las necesidades sino para vender y obtener beneficios, lo que ha dado lugar al consumo masivo de bienes superfluos que conlleva un aumento significativo del nivel de derroche de energía y recursos, así como de la destrucción acelerada del Medio Natural, proceso generalizado e irreversible, sin precedentes equivalentes, en la Historia de la Humanidad.

Los procesos productivos generados por el Modo Industrial, generan en las personas que trabajamos en ellos un mayor estado de enajenación de nuestro cuerpo, de nuestras necesidades primarias, así como de nuestra afectividad. (1)

El Tercer Sistema es un instrumento que nos puede ayudar a Reapropiarnos de nuestras necesidades, de nuestro trabajo y de nuestros recursos, ofreciéndonos un amplio abanico de posibilidades de autogestión, individual y colectiva, de cara a mejorar nuestro estado de enajenación, nuestra salud y nuestra calidad de vida, contribuyendo a la transformación del Modo Industrial de Utilización de los Recursos y en última instancia del Patriarcado.

Rosa Mejuto

Notas:
(1) Marx en sus primeros escritos, habla de este tema: la enajenación que produce el trabajo asalariado, aunque posteriormente no hace hincapié en él. Sus continuadores, el marxismo ortodoxo lo obvió, desechando las aportaciones de lo que consideraron despectivamente “el Marx joven”, llegando en su práctica histórica a continuar ensalzando el trabajo y el desarrollismo que le acompaña al igual que los continuadores del judaísmo ortodoxo más ferviente (como pueden ser los fundamentalistas sionistas de Israel y algunas de las ramas del Cristianismo resultantes de la Reforma Protestante, entre ellas la que acoge a fundamentalistas cristianos como el Sr. Busch).

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